Las Buitreras de los Arenales (Castril)

La Sierra de Castril esconde algunos parajes de una singularidad solo comparable a su belleza. Los Arenales, situados en el extremo más meridional de Sierra Seca, al pie de los tajos del Tranco de la Zorra, dan lugar a un paisaje dominado por el blanco de las calizas dolomíticas que contrasta con el gris o los ocres predominantes en los paredones calcáreos del otro lado del río.

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Pero no solo contrasta con la tónica general del Parque desde un punto de vista geológico o paisajístico. Estas dolomías dan lugar a un ecosistema botánico en el que encontramos especies esteparias como la centaurea granatensis, los erysimum, linarias, crujías… se trata en muchos casos de endemismos difíciles de observar en otros sectores de la serranía.

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Y  es subiendo por el Barranco del Caballo donde mejor podemos disfrutar de esta riqueza botánica. En lecho  del barranco, colmatado por los materiales arrastrados por las riadas, no lleva agua más que en días de lluvia, convirtiéndolo en una rambla en la que, con toda seguridad, la corriente baja filtrada. Así, esta parte de la ascensión la hacemos caminando sobre la rambla.

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Pero es tras abandonar el barranco cuando comienza el gran espectáculo, haciendo su aparición la alineación de tajos que dan lugar al Tranco de la Zorra. Más de dos kilómetros de verticales paredones que sustentan una de las mayores colonias de buitre leonado (gyps fulvus) de Andalucía, y desde luego la mayor de estas sierras. Ya en el collado de los Arenales tendremos ocasión de observarlos volando a tiro de piedra si, habiendo madrugado, llegamos
antes de que las corrientes ascendentes faciliten su elevación.

Merece la pena dedicar un rato a verlos entrar y salir de los tajos donde anidan, aportando materiales a sus nidos en época de cría,  o formando grupos que parten en busca de alimento, contrastando su majestuoso vuelo con los endiablados picados de los halcones con quienes comparten el hábitat. Con suerte podremos disfrutar también del vuelo de alguno de los quebrantahuesos (gypaetus barbatus) recientemente reintroducidos.

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Tras haber disfrutado del espectáculo, seguimos hacia los Tornajos de la Chispa, antesala de uno de los contados  golliznos que permiten salvar los acantilados para ascender a la Zurdica (1833). Ante
nosotros aparece ahora la vertiente levantina de la Sierra de la Cabrilla, caracterizada por las profundas brechas de los barrancos del Buitre, Túnez o la Malena al descolgarse desde los cerros del Buitre, Loma Alta o Empanadas.

El paseo, breve, termina en la Fuente de los Tornajos de la Chispa, desde donde aún podremos disfrutar de las idas y venidas de los buitres antes de dar media vuelta y volver sobre nuestros pasos.

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