La Peguera

La peguera es una construcción de ladrillo (refractario) circular o ligeramente ovalada cubierta con falsas cúpulas y recubierta por su parte externa de barro. En ella se quema resina (restos de miera) mezclada con barrujo y arena.

Características

De esta resina los pegueros o empecinados obtenían la pez (sustancia resinosa sólida de un color pardo amarillento), que suele ser empleada para cubrir las cubas de vino y estas quedan impermeabilizadas, además se balaustraba las pateras, dándoles estanqueidad a la madera de los barcos y con ayuda del “caldero de la pez” y el hierro de marcar, se marcaba a las ovejas, antes y después de esquilarlas sin hacerles ningún daño y también servía para curar las royas del ganado. También se obtiene una pequeña proporción de resina limpia yalquitrán.

Utilización

Su utilización se basa en cuatro fases: primero el de llenado, en el que se empieza a llenar la peguera con leña y sarros, luego viene la segunda fase cuando se instala una capa de madera y otra de sarros hasta llenar la peguera, la tercera fase de sellado en la que la puerta se sella con adobe cuando esta está llena, dejando un hueco en la parte superior para que entre el aire y arda. Por último se efectúa el llenado de la olla tras arder tres o cuatro días.

De marzo a noviembre transcurría el trabajo entre los pinos, es la época de la resinación. La mejor época para transformar en pez los restos de resina, es en invierno. Los restos que han quedado en el suelo arenoso, junto con hojas y ramas, serán recogidos por el peguero, a estos restos se le denomina “sarro”, y también en otras zonas de la península (con el pino albar) se buscaban y arrancaban del suelo los tocones para la elaboración de la pez.

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  • Rufino Nieto

    Estimado amigo:
    Hace una perfecta descripción de una “peguera castellana” que nada tiene que ver con las pegueras serranas que existían aquí. Pues estas, únicamente utilizaban como materia prima la “tea” de nuestros pinos, no residuos de la resinación, y su construcción era íntegramente con materiales naturales del propio lugar (piedra, tierra y troncos, para la llamara “troncá”. Tampoco se parecían en nada en cuanto a su forma, pues las nuestras están hundidas en el terreno y no sobre la superficie, ni llevan “falsas cúpulas”.
    Cómo era, sus partes y utensilios, puede verlo en dos de mis trabajos: “Anécdotas, Historias y Personajes de la Sierra de Cazorla” y, mi última publicación, “Toponimia y Etnografía Serranas”
    Espero que la información le sirva y rectifique la información. Saludos: Rufino Nieto