Agüero Alto

Está claro que hay dificultades que no pueden verse reflejadas en un mapa. La ruta al Agüero Alto me la marcó un paisano, a lápiz, sobre el Alpina. Y ahí estuvo marcada durante algún tiempo hasta que, durante la Semana Santa de 2009 me decidí a poner relieve a aquellas curvas de nivel.

el Valle queda pronto abajo

Aquella Semana Santa habíamos planeado una ruta bastante ambiciosa por la Cabrilla, entrando por el Agüero Alto, coronando además la Cabrilla y Empanadas, y bajando por el Barranco de la Osa. Finalmente no pudo ser, pero el primer paso era subir una mañana para tener una idea cierta de lo que podía ser meterse en el Charcón. Y así lo hice: dejé la moto en la Majada del Agüero alto y empecé a subir por una endiablada pendiente, orientándome por el Picón del Enjambre.

Puesto para el Reclamo

Huelga decir que desde la majada ya no hay senda. Ni senda ni mucho misterio: antes de que la mole rocosa me cortara el paso me metí hacia el barranco y traté de mantener la cota hasta caer al barranco o que este cayera a mi. Y empezó la diversión.

Porque, como digo, hay cosas que no nos cuentan los mapas. Las curvas de nivel cada 20 metros encierran sus secretos, y una cascada de 5 o 10 metros solo nos deja dos opciones:  trepar o buscar las vueltas; cuestión que se simplifica bastante cuando vas solo y estás en un barranco en el que, como mucho, pasa algún montañero o pastor cada muchos meses. Toca buscar el paso fuera del lecho.

Cascada en el Agüero Alto

Y así una y otra vez, hasta que el barranco comienza a abrirse, que es lo que suelen hacer los barrancos en la Sierra de la Carilla – y lo contrario de lo que suelen hacer la generalidad de los barrancos – : abrirse a medida que los asciendes y cerrarse según los desciendes. Pues este, el del Charcón, se abre justo a partir de un precioso ejemplar de tejo mimetizado con el color de la caliza por la fuerza de las muchas avenidas que debe haber soportado.

tejo del Charcón

A partir de este venerable anciano ya prácticamente no hay obstáculos hacia la cima, si obviamos la última ascensión para salir del barranco y encaramarnos a los 1985 metros de esta atalaya. A mis pies se extendía el Barranco de la Malena, y sobre este, la cima de Empanadas. Misión cumplida: ya sabía que hacían falta bastantes horas de luz para trasponer desde aquí al Barranco de la Osa.

la Malena, la Cabrilla y Empanadas

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